?

Log in

No account? Create an account

merry go round

 
Te decís a vos misma que estás perdiendo el tiempo. Que un talento como el tuyo (esto es lo que te decís) no puede estar así, abandonado, relegado a los finales de cuadernos universitarios o las notas sencillas que no alcanzan para contener tu furor prosódico: tus “notas” tienen siempre 2 o 3 párrafos que pronto son 5 no 20; ¿qué hacés, te inquirís, diagramando bitácoras de viajes que no emprendés?
Querés hablar de tus estudiantes, de tu trabajo que simula consumirte la vida (la vida, ya sabés, te la consumís vos y nada más que vos) y también de algo así como tu desgarro interior; querés llevar tus monstruos perfectos a la pasarela. Te parece que 3 caminos son una multitud indecorosa, pero no concebís un pacto entre esos ecos de tu palabras. Sabías que la cota de silencio era breve, que ya no te importa quién lea o quién escuche (todo autor es un inagotable ególatra), que estás circulada de códigos de tu temible autoría y que por las noches ya no sabés si se trata de escritura ideográfrica o de voluntario cifrado cual secretos a inhumar. Hay en tus jeroglíficos la abundancia insolente de una desesperación. Obviamente sabés que detrás de tus sintagmas ruborizados dormita una irremisible narcisista y que en realidad escribís a la intemperie porque sos vos y vos la que redacta, corrige, cuestiona, puntualiza, pregunta, juzga y cercena. Yo y la que fui nos sentamos al umbral de mi mirada. Desdoblarte en rey, prisionero y verdugo es una tarea que te intriga y que por lo mismo te ha envenenado.

Te sentás en un café a media tarde y cavilás con la nostalgia de lo inacabado.

No sé qué vas a hacer, pero te aseguro: si no escribís no vas a salir con vida.

Comments