Home

Advertisement

Customize

Melville pls, not Camus.

Heme aquí, escribiendo estupideces en una suerte de bitácora, sin nada más interesante que redactar fuera de mi sempiterna apropiación del mundo. 0 ganas de terminar ese stuff para shuppansha. Ganas nivel 2 de estudiar F/M. No me falta mucho, lo que justifica mi inusitada tranquilidad, que comienza a ser un habito en este período del año.
Ayer tuve un shock de adrenalina con una noticia funesta (realmente espantosa) que resultó una falacia. Y después, camino a casa en el 59, me sentí seriamente liberada. La famosa catarsis de la que hablaba Aristóteles, quiero creer. También pienso que podría tratarse de un ejercicio de prueba y error, de una tentativa cobardísima en mis continuas novelizaciones de la vida. Hagamos un ensayo de situación espantosa me dijo mi hermano. Y luego, vamos a reformar esa realidad diciendo que no es cierto, que es apenas un truco macabro. Entonces, vos tenés tus 10 minutos de verdadero pánico justificado (10 minutos que de repente aparecen, socialmente, mejor argumentados que todo período de angustia a la que no le asigné un alegato real) y después, un tiempo impreciso de alivio. Por supuesto, tras la noticia y la rectificación llamé a M. para sosegar mi alma. Y lo hice de manera no automática sino deliberadamente consciente, como quien dice ‘voy a hacer que mi personaje actúe de X manera, porque necesito conformar su carácter en esta otra, dado que quiero lograr ese efecto’. Lo más gracioso es que M. terminó reconfortándome en serio. Entonces, lo que me pregunto es: ¿cuánto hay de irreal en mi novelización de la vida? Ya dejo el drama. Últimamente mi escritura tiene un aire a surrealismo-romántico-incompatible-con-todo, que da asco.

Tuve una semana rarísima, en la que supuestamente descansé al mismo tiempo en que me moría de sueño. Las clases me importaron relativamente poco. De hecho, trabajé sin programa, dado que un súbito apagón había fundido las computadoras (wth?!) y cambié temas de orden sin ningún escrúpulo. A mitad de la semana me volví consumista, como en general me vuelvo - he aquí una observación - cuando se cierne sobre mí un final o un parcial difícil. Me esperan al menos 7 días inclaustrada en la dear BN. Y me está pasando algo bastante bizarro en relación con la literatura (no hablemos del chapter writing) que podría sintetizarse en el jamás visto fenómeno del ‘no tengo ganas de leer nada’. Y, believe me, exactamente a mis espaldas hay material imponderable para leer. So, me parece que Bartleby, si alguna vez existió, está trocando a un Mersault. The hell of a problem.

(Y estamos en una babel discursiva que hasta se me hace complicada a mí de seguir).
(Ya mismo me voy a seguir Drink it Down a ver si Haido me levanta)

Comments

Advertisement

Customize